colectivonomada.com

Twitter Facebook

La vida a tres caídas


La vida a tres caídas

fotos por Camille Zurcher, texto Arnoldo Rivera LN.

De golpe uno puede llegar a entender bastante, cuando la vida lo toma como su sparring. Es cuando no queda ‘mas tren’ que ‘apañarse’ con ella a las patadas y los pescozones: entonces, la lucha va por la libre y la igualdad en las condiciones se convierte en una utopia. La clase obrera entiende poco de los versos que vienen de arriba; saben mucho de la prosa que encierra el ganarse la vida en una lucha ‘a brazo partido’, que no es a dos de tres caídas.

De golpes saben bastante; de la rudeza de un puñetazo dado en mala hora; también, de como salirse de una llave y seguir de pie, mucho. Ponerse una mascara para darse de ‘costalazos’ contra otro luchador entre 12 cuerdas es apenas una recreación, una metáfora del día a día de un país que nos dice cada día que todos somos iguales… y resulta en la sospecha de que algunos son mas iguales que otros. Ser otro, aquí, es otra cosa: se trata de ser alguien mas, aunque entonces sea otra y la gente lo vea de arriba abajo. Acá se aprende que la vida no se explica y a estar ‘ojo al Cristo y no a la cartuchera’: un descuido se paga con el 1, 2, 3…, fuera! Esa fatídica sentencia les dice que ya estuvo, que otro fue mejor, con varios ojos extraños atestiguando como hoy no fue el día de uno. Así, la derrota da una sensación de soledad como la del boxeo, un deporte tan solitario que hasta el banco le quitan a uno (diría el difunto Oscar Ringo Bonavena)…

La vida seguirá, porque la vida tiene esa maña de no espera por nadie. Como la noria, todos volverán a su rutina, a seguir la lucha sin mascaras de todos los días, que les da el fogueo para la lucha del fin de semana en la que se enmascaran y son otros ante otros por unas horas, un tiempo de fantasía en el que pueden llegar a pensar que si, que este si es el país mas feliz del mundo.