Todos empezamos por algo.

El Colectivo Nómada ha pasado por numerosos cambios que le han orientado hacia la creación de proyectos con una calidad visual homogénea aunque sean compuestos por distintas miradas.

Pero en un principio cada uno de sus miembros tuvo sus propias experiencias formadoras, que son la base de la pluralidad de los puntos de vista acerca de la fotografía, pero que al mismo tiempo se comparten dentro de los proyectos ejecutados.

De esta manera hemos decidido compartir las anécdotas detrás de nuestros  primeros cuadros y las experiencias que nos  motivaron a iniciar una carrera con cámara en mano:

 

Priscilla Mora

HOTEL CALIFORNIA

La imprimí varias veces en cuarto oscuro.

Trabajando en un call center conocí a Eduardo. Era el modelo ideal para inventar ficciones.  Esta foto la tomamos con Eduardo y su pareja Pamela en un hotel barato, de los que se pagaban 3000 colones por un rato.

El Hotel California, una casa vieja con cuartos viejos, un hotel que ya no existe. Esa época de ficciones análogas.

Hotel_California_by_NicoMondrian

 

 Leo Goyenaga

La Canon Spotmatic, la canalla y la “modelo”. En la hora más oscura de la madrugada nos fuimos sin rumbo en la carretera fotografiando los primeros destellos de luz de donde fuera posible parar. Llegamos a una vieja casa abandonada bajo las faldas del volcán Poás; recuerdo el feeling de vándalo cuando entramos por esas ventanas quebradas. Yo no sabía lo que buscaba, no tenía estilo fotográfico, fotógrafo preferido, solo sabía que la luz  que entraba en aquel lugar era perfecta. Como si la película creciera en los árboles disparé como loco ante todo, eso de que un cigarro en la orilla de una mesa de madera se ve interesante…en fin, se me acababan los tiros y aún sin reconocer uno bueno.

Pero hubo un momento único, cuando la “modelo” que deambulada por la casa cooperándonos se sentó a descansar en una esquina fría, donde la luz que  penetraba por el techo roto calentaba sus manos. La joven, pensando en los huevos del gallo, no percibió tan siquiera lo que yo estaba mirando, pensé, ahí está la foto. Su rostro era otro, ya no posaba, sentí que era ella misma, aún sin conocerla, creí llegarle a ese lugar desconocido que un retrato esconde.

Sabía que me llevaba al cuarto oscuro un cuadro significante, sin querer me marcó un camino grande de posiblidades en la fotografía. Hoy hace 12 años quizás.

Mi primera foto en estar en una expo, no era arte, no era documental, no era moda, era simplemente como dijo Sabina, “Mi Primer”.

Luis Felipe López - Proyecto_Octavio 11

 

Tonatiuh Cabello

El interés por la fotografía surgió al mismo tiempo que el interés  por beber con una amiga.  Al final de nuestros respectivos talleres, íbamos por unos tragos. El alcohol siempre se convertía en fotos y viceversa.

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Gabriela Téllez

SALÓN EL BOHEMIO

Setiembre 2007

Viví en Nicaragua dos meses y para mí este país fue un despertar fotográfico. Justo en el Barrio donde viví  (Campo Bruce en Managua) había un salón de baile diurno al que tuve acceso solo un par de ocasiones para hacer imágenes, luego no fue posible tomar otras fotografías ya que ese sitio era también un espacio de encuentros clandestinos.Nicaragua fue un lugar que me dio la motivación y el empuje para iniciar como fotógrafa.

bAILE 1

 

Camille Zurcher 

Entré a una construcción justo en hora de almuerzo. Empecé a tomar fotos de cosas que estuvieran lo suficientemente lejos para no tener que pedir permiso o tener que decir explicaciones de qué estoy haciendo (porque ni yo sabia). Cuando ya me iba,  unos muchachos en medio almuerzo me gritaron: “hey… aquí aquí… tomemos una a nosotros!”. Me volví, me agache un poco, les tome una sola foto porque la pena no me dejaba mas, les dije gracias y me fui. Me fui con una sonrisa, porque aunque no sabia que tenia, fue la primera vez en que pensé que hay gente que le gusta que le tomen fotos.

camille

Adrián Arias

Una media hora antes Mauricio y yo nos encontrábamos corriendo con tres asaltantes a nuestras espaladas, antes de esto un guachimán nos había advertido que en esa zona asaltaban y que no era buena idea ir a hacer fotos ahí y menos de noche.

Con  trípodes en posición de ataque y  los pies llenos de barro  corrimos en medio de arboles y fango  como los novatos mas endiablados; todo es posible cuando se tiene en mente que es  peor perder la cámara que la vida.

Con pulmones un poco abatidos luego de 5 minutos de tormento  encontramos al guachimán mirándonos con una sonrisa de “se los dije”, le dimos las monedas que nos quedaban  mientras escapábamos en el carro a toda velocidad.

En un revoltijo de euforia, adrenalina y carcajadas no podíamos creer cómo  inútiles novatos como nosotros lograran burlar a los ratas. El suceso no fue suficiente para dejar la labor de lado y así recorrimos escudriñando diferentes esquinas  de la ciudad hasta que el silencio nocturno me regalo esta foto, esta fue de los primeras veces  que fotografié a unos extraños.

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