Fotos: Camille Zurcher  Texto: Jenny Cascante 

No son los retratos de mujeres de otras épocas y las pinturas de castillos misteriosos los que infunden una atmósfera de fantasía a la casa de Chito Salazar, sino los 200 sombreros que él cuidadosamente guarda como un tesoro sacado del cuento de Alí Babá.

La referencia al cuento no es casualidad, pues el mismo Chito se refiere a su botín de esa manera.  Los sombreros han sido esmeradamente creados por sus propias manos y también desfilados, precisamente, sobre su cabeza.  Cada sombrero es único, y esta legitimidad se evidencia con el hecho de que cada uno ha sido usado solamente una vez; en alguna ocasión especial que, por supuesto, merecía un sombrero hecho a la medida.

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Él dice que los sombreros lo ayudaron a salir de una terrible depresión, después de que murió su esposa.  “Me gusta quién soy cuando me pongo los sombreros, me convierto en alguien feliz y alegre que trae diversión donde quiera que va” dice el hombre a quien los sombreros le trajeron también el título de “The Hat Man of London” como lo conocen quienes tienen la oportunidad de admirar sus curiosas creaciones.

IMG_6636_1Chito tiene tantos sombreros que dice ya no sabe adónde guardarlos; lo que seguramente sí sabe, es que todas las alegrías brindadas y concedidas gracias a ellos ya están almacenadas para siempre en su memoria y en su corazón.

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