De la sección “retratos hablados” texto y fotos por Priscilla Mora Flores.

Sobre el miedo, éste nos separa el uno del otro.

Pareciera más fácil dejarse vencer por el efecto paralizante, decidir dar la espalda al otro, cerrar la ventana del carro apresuradamente, estar a punto de dar el gran salto y arrepentirnos, cambiar lo dulce de vencer un miedo por lo amargo de someterse a él.

Chito, conocido como Gilberto Shedden, encontró un día a Pocho con un balazo en su ojo y se lo llevó a su casa para curarlo. Le daba de comer como a una gallina de patio y asi nació la amistad. A Chito le gusta estar cerca de animales a los que la gente teme. En el Centro Turístico Las Tilapias, Chito y Pocho montan un espectáculo donde juntos nadan, hacen acrobacias y se dan muestras de amor. Aparte de cocodrilos, a Chito también le gusta hacer amistad con serpientes, tortugas, aves y turistas. El carisma de Chito le permitiría convertirse en el mejor amigo de una piedra o alga.

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Yo quisiera pensar que mis miedos son como Pocho, un poco feos y tuertos.

Pocho con su ojo misterioso, su alma ágil, mas de 55 dientes sucios.

Pocho con su diseño geométrico que recuerdan a las piedras de un río, a él que se le sale un moco por la nariz y no le importa.

Talvez simplemente eso que nos da miedo del cocodrilo es su reputación de peligroso, talvez si nos atrevemos a amar verdaderamente, sin miedo, conquistemos nosotros
también el corazón de Pocho. Qué bueno poder jugar con los miedos a hacer luchitas, pararse sobre ellos, besarlos en la nariz y saber que nada malo nos va a pasar. Hacer una
buena amistad con nuestros miedos es quizás lo que nos puede hacer vivir.

Yo quisiera de verdad poder acercarme a mis miedos como Chito se acercó a Pocho, salvándolos desde pequeños, abrazándolos dulcemente sin escuchar el consejo popular
sobre el riesgo de hacerlo. Poder inundar un terreno entero para regalarle un lago a mis miedos donde puedan vivir tranquilos, donde los dos sabríamos que estamos a salvo juntos, donde les pudiera acariciar su piel áspera convirtiendo esa mirada sospechosa en una mirada tierna. Yo quisiera poder amar y jugar con mis miedos durante este viaje que
es la vida.